La partitura es una propuesta abierta
para trece artistas.
Son notas sobre cómo navegar temporalmente el proyecto e indicaciones que organizan las obras durante la exhibición.
Visualiza los parámetros temporales durante los cuales se realizan las intervenciones en la galería.
Visualiza las coordenadas espaciales donde se realizan las intervenciones en la galería.
La partitura es una negociación de formas de entendimiento del espacio, de entender la galería como un espacio social. De entender, acaso, la exhibición como una zona de contacto: lugar en el cual convergen un grupo de colaboradores y diferentes lecturas de esta partitura.
La superposición de trece proyecciones del espacio de la galería genera la trama de la partitura. Cada artista dispara y a su vez proyecta un trayecto, un recorrido, una dirección en el espacio. Las obras aparecen, se mueven, desaparecen, se agitan y en ocasiones,vuelven a aparecer Las intervenciones confluyen en la galería. A partir de estas confluencias se produce una polinización cruzada de formas de existir en el espacio y de implementar el tiempo. Formas de compartir-heterodoxas-fugaces. Diálogos que aceptan respuestas en blanco.
La partitura contiene directrices para registrar las intervenciones.
El proyecto se registra a sí mismo. Existen intervenciones que son puramente reactivas: reactivas al espacio que cambia y al cambio del resto de las obras. En busca de una epistemología práctica, los registros de los procesos que ocurren durante la exposición circunscriben no sólo las intervenciones sino la trayectoria de las mismas. Capturan, algo así como, la efímera brecha que abren los barcos cuando se mueven en el agua; los silencios que se manifiestan cuando la galería por un momento se detiene.